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Confesión en cinco actos

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1.  En mis manos  aguarda el recuerdo de otros olores  Silencioso se levanta como el  viento Es otra piel esta tarde  y mis manos dibujan con ella  un orgasmo Es otro pelo  esta lluvia  Otro crepúsculo  Esta tarde huele  a una melancolía  que ya es tristeza  2.  Mis manos te miran                         llover  Cae la prenda  El cuerpo habla  Inunda tu carne  esta noche  Luna espléndida  Estrellas solitarias  Mis labios no alcanzan          para tanto deseo  3.  Busco en el alfabeto tu cuerpo  Las palabras  que encajen como la piedra  en el cauce  Tus labios  —cuartetos de placer— recorren por el borde de mis dedos    La muerte es ya  una desesperanza 4.  Perdida en la vida oscura te encontró mi mirada Luego mi niñez impura  gateó hasta tus...

Herida íntima

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 1. Tú rostro brilla  Y es todo tu cuerpo  una fogata  2. Recuerdo al gato  Y la luna desnuda iluminándonos  3.  Tu piel se oculta  Y mis manos escriben  nuestros secretos  4. Sentí tu río  y toda su humedad  entre mis manos  5. Pienso en Van Goh  y recuerdo tus ojos  agazapados  6. Niño perdido  en soledad no olvides  aquel regazo  7. Ni el olvido  puede borrar a veces  la memorïa  8.  Quizá hayan sido los labïos más dulces  de todo el jardín  9. Fuiste una flor  de pétalos rasgados por las caricias 10. Cada caricia  escrita en la noche  renacerá  Félix Molina-Flórez 

Ser padre, ser maestro. Y ser humano: Una reflexión sobre el arte de enseñar

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Una vez un profesor, cuyas acciones, —más que sus discursos rimbombantes— dejan en evidencia su talante incoherente, me dijo que a mi hija “como que le faltaba algo”. Como amante de las palabras que soy, detecté en las suyas un mar de significaciones. Unas crueles y otras que denotaban una falta de reflexión pedagógica profunda. Sugería que el problema ‘del aprendizaje’ era de mi hija. De nadie más. Así, sin permitirse un diálogo serio; sin explicarme más allá de ‘la evaluación’ que había perdido y que demostraba su tesis. Es lo mínimo que un padre esperaría en un diálogo con un docente que se atreve a hacer un diagnóstico tan ligero. Pienso que a veces los maestros asumimos que ‘conocemos’ a todos los estudiantes por el ruido que hacen o por su silencio o por su estatura. Pero no es así. Y es triste, pues muchos maestros son magísteres y doctores; pensaría uno que el título alcanzado, después de muchas lecturas y reflexiones, debe llevarlo a uno, por lo menos, a hacer una reflexión so...

El preludio de un posible desastre

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1. Mañana se surten las elecciones en este país que, como dice García Márquez, “no ha tenido un solo instante de sosiego”, por cuenta de la guerra, una guerra absurda e injusta que ha cobrado millones de víctimas, la mayoría pobres campesinos sin futuro. Un país cuyo pasado es de sangre y, por lo que veo, se vislumbra en un futuro incierto y rojizo. Este país no ha aprendido de tanta muerte y tanta desolación. Pero hay que insistir. 2. Hay dos candidatos; uno, que ha labrado una carrera académica y política a pulso y que no tiene ninguna, oigase bien, ninguna investigación. Un candidato que desde que lo conozco ha hablado de paz, apesar de que fue víctima de la guerra cuando le mataron a su padre, ha escrito libros denunciando la corrupción e hizo debates contundentes en el congreso, que revelaron la triste alianza entre políticos y el paramilitarismo: la parapolítica. Un candidato sobre el que se tejen acusaciones falsas, pero que hasta ahora, nadie ha podido demostrar que alguna sea ...

De la democracia y otras desgracias

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1. El poeta Álvaro Mutis denostaba de la democracia y prefería las monarquías absolutistas. Creía que era peligroso poner en las manos de gente desinformada, indolente y acrítica, la responsabilidad de, por ejemplo, poner presidente. Exageraba Mutis en admirar las monarquías, pero su crítica a la democracia es válida, sobre todo en tiempos en los que la información está a la mano y la gente escoge la desinformación. Rayarle la cara a un candidato, es solo una parte de la democracia. La otra, la fundamental, pasa por informarse, por mirar la realidad con un poco de sensibilidad por los otros. Nos falta dejar de ser tan manipulables, indolentes, ciegos del alma.  2.  Ganó Abelardo la primera vuelta. Qué peligro. Un hombre violento, machista, iletrado (aunque abogado) e indolente. Lo raro es que mucha gente se sienta identificada con él. Incluso gente que pasó por las facultades de humanidades y de arte. Pero eso es, también, la democracia: poder elegir a quien en el fondo es par...

La metáfora de la ola

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1. El mar tiene una magia difícil de explicar con palabras. Hay que sentirlo para no tener que entenderlo. Muchas veces me he parado frente al mar y he mirado, hasta donde mis ojos permiten interpretar el allá, y he podido constatar que en medio de tanta inmensidad se esconde una dinámica simple. El mar está ahí, contenido, y se mece como una hamaca vacía. Se eriza, y conmovido por el movimiento, manda gritos que suben como el coletazo de una ballena. El mar, —¡cuántos secretos no guardas también, como la montaña inexpugnable que es una mujer infiel!— ese abismo, ese hondo escrutinio, esa caja de secretos ahogados. El mar.  2.  Miro la ola que viene, su espuma y ese crujir. Parece una cerveza desvaneciéndose en el vaso. La arena absorbe, como la lengua, el resto de mar que quedaba. La ola que vino no volverá. Vendrá otra y otra y quedarán atrás, en el olvido, como el muerto después del sepelio. Y vendrá otro mar y otro cadáver. Le doy una bocanada a mi cigarrillo. Meto mis pie...

A veces el cielo deja ver las estrellas

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Mi hermano y yo  nos acostamos boca arriba  y miramos las estrellas  Hay unas luminosas que ondean como velas  (Una estrella es una herida del tiempo)  Otras titilan pero de la timidez se apagan  “¿Qué pasará con esas estrellas?” le pregunto a mi hermano, pero él calla (Y se resguarda en el silencio, en la nada) Otras pasan fugaces  —como esos misiles que caen  sobre Los hambrientos— y se difuminan  cuando al endeble cuerpo  lo difaman la sangre, la muerte, y la llama Pero, ¿y qué serán de aquellas  que perdidas en la nada  son arropadas por lo lejos?  Cómo será su andar  cómo su viaje audaz  cómo su tiempo Ahora que lo pienso  su viaje de allá hasta acá  mastica su cuerpo  que es un poco de luz un poco de viento  Le cuento el sueño a mi hermano  y veo sus ojos hambrientos: “Los escombros, los escombros  nos han salvado”, dice, sediento  Mi madre muerta, a la muerte invita ...

Carpe diem

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Un particular profesor de literatura llega a una institución educativa que enseña bajo los principios conservadores del  honor, la disciplina y la excelencia. Allí, empieza a enseñar con métodos bastante revolucionarios: enseña fuera del aula, lee poesía en voz alta y destruye, junto a sus estudiantes, los módulos que tratan de explicar la poesía como una estructura inamovible. Insiste en vivir el presente y disfrutar la vida, y aprender a ver el mundo. Un verdadero rebelde en medio de un sistema de enseñanza rígido, anacrónico y católico. Evidentemente, y como ocurre siempre, el profesor es visto con desdén, desconfianza y hasta desprecio por aquellos profesores que son incapaces de buscar formas más profundas de enseñar: el diálogo, la lectura, el silencio. Al final, como suele ocurrir siempre, y debido a una serie de sucesos que ocurren con algunos jóvenes que deciden romper los esquemas, el profesor es expulsado de la Institución, y todo siguió siendo igual. Había muerto Carpe ...

Nohelia

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                                                                                  Para Zurisadai  1. Como la espuma del mar que deja su rastro en la arena  Como las ramas de un árbol que delimita con paciencia su sombra  Como la imagen que el fuego deja en el recuerdo del carbón  Como la piedra desprendida en la montaña que espera por inercia su caída  Como la lluvia que un día dejó de añorar la horizontalidad del río Como la tarde que tiene su piel tatuada por el sol  Como el insomnio del río donde anochecen los peces  Como la caricia que escribe en silencio el amor sobre la piel Como la marca macabra en el brazo del esclavo  así quedaste indeleble en mi lenguaje  2. Tus ojos se hicieron ceniza  ...

Declaración de amor

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                                 Para Félix Josué   Hijo, Las horas a veces serán amargas  A veces el río cristalino será una cloaca  Y el cuerpo, una celda olvidada  en cualquier camino  A veces, sentiremos como si cargáramos               una carencia en el alma  pero es mejor mantener el vacío  que llenarlo con una falsa esperanza  La vida será, uno que otro día, un plato fétido olvidado en el comedor  Los amigos, un álbum de nostálgicas traiciones La familia, un racimo de malvados incendios que a veces nos aleja de la espesa oscuridad  Saldrás a la calle y te encontrarás un cadáver  que ahora es solo el recuerdo de alguien que no aprendió a olvidar  ¿Lo entiendes? Olerás el rigor de la muerte  arrebatando de nuestras manos, la flor El álgido color de la ausencia  aparecerá en tu camino El tiempo,...

Una gota de Cortázar

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Ser una gota en la lluvia  q ue es Cortázar   Conocí a  Cortázar en la universidad. Recuerdo que leí uno de sus cuentos y quedé deslumbrado. Luego otro y otro. Cuando describí su vocación de crítico y ensayista quedé aún más sorprendido, pues me parecía un hombre profundamente lúcido, era uno de esos escritores que escriben impulsados por la experiencia de la vida y de la literatura misma, desde luego. Luego conocí su voz; esa vibrante múltiple arrastrada, entre la lengua y el paladar. Leí algunos cuentos y poemas. Porque ante todo, y hay que decirlo casi que como un acto de justicia, Cortázar es un poeta. Un prestidigitador del lenguaje. Capaz de alterar la realidad con un par de palabras.  Después leí Rayuela. Y fue entonces cuando el deslumbramiento creció. Una historia de amor leída como sucede el amor: con saltos, con altibajos, con límites muy concretos, como una Rayuela. Conocer París y ronronear los cafés. Sentir el frío que se avista con la brisa.  Hay...

La pedagogía del mango (Estimulación estética)

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23/01/ 25 Grado 9° Siempre hay pequeños suspiros en medio de las temporadas de agónico indecir. Hoy una estudiante me dijo: “Profe, me gustan sus clases”. Sentí una leve emoción porque soy consciente de que en estos tiempos tan difíciles es poco frecuente que a los estudiantes en realidad les ‘interese’ una clase. Creo que la conciencia empieza a despertarse en la universidad, pero en general, según mi opinión, forjada a partir de la experiencia, que a un estudiante le guste la clase de uno es un logro mayúsculo. Para mí, que los estudiantes —sobre todo aquellos que quieren estudiar— se aburran en mi clase es de las cosas más tenebrosas por la que he pasado en el aula. “Que no aprenda si no quiere, pero que no se aburran”, parece ser mi lema. O, por lo menos, alcanzar que alguien se conmueva ante el poder del lenguaje. En cualquier momento de la clase. ¡Tamaña ambición! Y digo ‘si no quiere’ porque soy un defensor de la tesis aquella que reza que solo aprende el que en realidad quiere....

Diciembre

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                             A mi madre  1. Entonces llegaba diciembre con sus formas dolorosas de ser  La brisa desordenándolo todo  las cortinas  el polvo lamiendo la caricia de tus manos  el zumbido de los árboles  Y las cometas que lograban sobrevivir  a las temibles líneas de alta tensión  abrían los brazos en el aire  2.  Pero venía también el recuerdo  la lágrima  la orfandad congelada en el pecho  la soledad oculta  detrás de ese árbol de navidad raquítico  que colgaba en el alma  Caían las imágenes de la calle fría de alguna mano decapitada salida de por ahí  Aparecía también el deseo de la muerte  matizado con una que otra lucecita  titilante en la ventana  3. Ahora sacas de la bolsa las viejas luces  que han soportado la tristeza de otras navidades  Empiezas a desenredarlas  Las vas acomod...

El río

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Cuando yo era niño mi padre me llevaba 'al pueblo' de vacaciones. Era un pueblo fantasmagórico, casi rulfiano, olvidado en el Sur de Bolívar, al pie de un brazuelo del Río Magdalena. Aún sobrevive casi que imperturbable en el tiempo. De lunes a viernes, la vida se acababa a las 6 pm, cuando la luz del día moría despacio. Y las noches eran largas dentro de los toldos. Afuera, ardían unos minutos más los mechones que botaban un humo delgado, que subía danzante, hasta el techo de palma, y se perdía en la oscuridad. Pero siempre amanecía, y con la luz, el río emergía en el horizonte.  A veces iba al río con mi padre. Él ya no lo disfrutaba de la misma forma. Ya lo miraba con otros ojos. Un poco distante; como lo mira un viejo pescador. En cambio yo, me zambullía cerca de la orilla y abría los ojos ante aquel océano marrón. Las hojas muertas, las ramas disecadas en el fondo, el fango que los pies levantaban, y parecía polvo. De uno de esos recuerdos nació El río. De un retorno. Pen...

Lo poético

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Segunda sesión: Taller de creación literaria Luis Mizar Maestre Poeta leído: Héctor Rojas Herazo Se nos es dado el lenguaje como un don , dice Hölderlin, y gracias a ese regalo (divino o biológico) podemos, entre muchas otras cosas, elaborar esta realidad que está hecha de palabras. Porque es el lenguaje, esa facultad de crear signos y sistemas a través los cuales expresamos nuestras percepciones de la realidad más próxima que tengamos, un mar infinito de posibilidades semánticas y simbólicas. Esa es la razón por la cual el poeta debe explorar el lenguaje, indagar en él, crear con él, ensanchar su oscuridad a través de la luz de la lectura o la experiencia vital. El arte es mimético, decía Aristóteles, y esa representación exacta o simbólica es posible gracias a las cualidades estéticas que haya engendrado el artista. Y el lenguaje ahí. En este caso, el poeta es un artista de la palabra, lo cual quiere decir que es un paleontólogo, no porque las encuentre por su extrañeza, sino porque...

Lo bello

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1 sesión: Taller de Creación Literaria Luis Mizar  Poeta leído:  Luis Mizar Maestre  En Historia de la belleza (2018) Umberto Eco hace un recorrido por aquello que se ha considerado bello en cada época. Antes, intenta explicar qué es lo que podemos entender por belleza-bello y concluye que esto atañe a la condición humana y que la percepción de esa belleza (una idea kantiana por lo demás) depende de factores que se escapan al objeto que puede ser bello en sí mismo (tema para otro momento).  Agustín Basave, en La dimensión estética del hombre (1992), concibe la belleza como una búsqueda incesante del sujeto humano por satisfacer ese plano inasible que es el espíritu, justamente porque en ese estadio, lo bello “nos cautiva intimidante y nos colma’ (p. 73). Cuando nos asombra una escultura de Miguel Ángel, en ese momento de contemplación, no pensamos en la mole de mármol que era antes de que el escultor la viera con los ojos de la belleza y el asombro. Ese reconocimient...

Decálogo para vivir un día

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1. Abre los ojos y descubre que la vida aún te habita con el silencio y el ruido de siempre. 2. Mira por tu ventana el resplandor de la luna que se filtra apresurada. 3. Respira hondo y siente el oxígeno invadir tu cuerpo, desde muy adentro, hasta la textura suave de tu piel.  4. Agradece a la vida los delirios, los sueños, los deseos, las frustraciones, los abrazos, los instantes para ser todo lo humano que podamos. 5. Toma un libro y lee algo. Poesía. Piensa en las palabras que irrumpirán el silencio y que comandarán un nuevo día, mientras disfrutas los versos del café en el paladar. 6. Siente el agua caer sobre tu cabeza. El río descender por todo el cuerpo. Siente el sabor transparente con los labios medio abiertos.  7. Alista tus pasos para ir al camino elegido. Porque solo vale la pena transitar el camino elegido. Y transítalo con tranquilidad.  8. Fíjate siempre en los que amas. Abraza y bésalos siempre. Di siempre tus últimas palabras.  9. Abre los ojos y sé ...

LA VOZ EN LA ALDEA

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Describe tu aldea y serás universal León Tolstoi La infancia es el recurso más valioso del hombre; es la patria, el punto de partida y de llegada. La infancia es una hoja en blanco donde la vida y la muerte van describiendo nuestros rostros y nuestro destino. Si alguna vez fuimos eternos lo fuimos en la infancia, cuando la vida era un juego que imponía otras leyes. En la infancia abrimos los ojos al mundo; oímos las voces de la naturaleza; sentimos la textura de las cosas que nos rozan; probamos el amargo sabor de la hiel, pero también el erótico sabor de la cereza. En la infancia la mirada y la voz se acentúan, se tornan en el puente entre la realidad que impone límites y racionaliza los sueños y la imaginación que siempre va más allá de la realidad. La voz va dibujando en la mente del niño el mapa de la cosa descrita. La voz va dando forma a los objetos que, simplemente, están ahí. La voz es un fuego que aleja la penumbra, que convoca el silencio que piensa.  Justamente asistimos...

Ofelia

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Levántate de las aguas, Ofelia  y alumbra el jardín con tus ojos. Acércate y bebe de mis labios  cansados de desear tu voz. Despierta y contempla las flores  que gritan de la tierra su destello. Mira sus pétalos  y dibuja en ellos la esperanza. O anuncia el fin de los colores.  Félix Molina-Flórez

FUEGO APAGADO

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El tiempo pasado con un gato nunca se pierde Colette   El cuerpo tendido sobre el asfalto los ojos de fuego vuelto noche los maullidos atascados en el techo las caricias del pelambre dando misericordia las líneas de la espalda siendo destino los pasos sigilosos que adormecen la muerte.   Verte inerme botando la vida por las garras bostezando un cielo que ya no llueve siendo un banquete para las hormigas destruyendo el tigre y su sombra. Solo la muerte pudo opacar tu rugido.   A todos nos toca la muerte el caos del cuerpo la destrucción de las formas la extinción de la fe. Pero odio la inutilidad de los dioses que no impiden el envenenamiento de las almas.   Toma nuestras lágrimas y lava la brutalidad de los hombres: no nos perdones. Lame tus patas y transita hacia la luz.   Toma tu rumbo hacia la Nada hacia el paraíso gatuno donde la gente no tiene mierda dentro del pecho.   Tomás