Ser padre, ser maestro. Y ser humano: Una reflexión sobre el arte de enseñar
Una vez un profesor, cuyas acciones, —más que sus discursos rimbombantes— dejan en evidencia su talante incoherente, me dijo que a mi hija “como que le faltaba algo”. Como amante de las palabras que soy, detecté en las suyas un mar de significaciones. Unas crueles y otras que denotaban una falta de reflexión pedagógica profunda. Sugería que el problema ‘del aprendizaje’ era de mi hija. De nadie más. Así, sin permitirse un diálogo serio; sin explicarme más allá de ‘la evaluación’ que había perdido y que demostraba su tesis. Es lo mínimo que un padre esperaría en un diálogo con un docente que se atreve a hacer un diagnóstico tan ligero. Pienso que a veces los maestros asumimos que ‘conocemos’ a todos los estudiantes por el ruido que hacen o por su silencio o por su estatura. Pero no es así. Y es triste, pues muchos maestros son magísteres y doctores; pensaría uno que el título alcanzado, después de muchas lecturas y reflexiones, debe llevarlo a uno, por lo menos, a hacer una reflexión so...